Lo dicho, el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell sentenció: ¡Los gobernadores que no hagan caso del semáforo deben ir a la cárcel! ¿Qué, no entiende que el Presidente está en el Palacio Nacional porque le respaldan votos, pero por él nadie ha votado? ¡México no aguanta otro encierro!

Al segundo trimestre, de acuerdo con la información oportuna, liberada por el Inegi, el PIB registró la caída más profunda de su historia económica (18.9% anualizado en el segundo trimestre), en parte derivada del gran encierro, pero también de la incertidumbre en que nos ha metido la errática estrategia de salud del cuasi secretario López- Gatell. ¡Queda claro que al secretario Alcocer ni lo toma en cuenta!

La Secretaría de Hacienda estima que la economía no volverá a cerrar y que la actividad proseguirá con medidas sanitarias para contener el virus. Recuperación en palomita, se insiste.

Lo único que queda es que los integrantes de la Conago y que están en el Consejode Salubridad General no convoquen y definan una estrategia real de acción para hacer pruebas, dar seguimiento de casos y contención de la epidemia, ese 7.4 por ciento de caída económica que espera se duplicará sin rubor. El margen de maniobra fiscal, revelado por el informe de finanzas públicas, es muy delgado. Pienso que inexistente a pesar de que se insista en aumento de la deuda pública para ampliar capacidad fiscal.

México —a diferencia de Europa y Estados Unidos o Japón y China— no se puede dar el lujo de elevar la deuda pública porque cuesta casi 400 puntos base por arriba de Bonos de Tesoro y, de ampliar el déficit en 10 puntos como se ha dicho, más tardarían en anunciarlo que las calificadoras en degradar al soberano, lo que le costaría aún más al país y, de una crisis de diseño (se ordenó el cierre económico para contenerla epidemia), pasaríamos a una crisis fiscal y financiera de gran magnitud.

Le anticipé la semana pasada que Banxico daría a conocer las medidas que adoptaría para canalizar más crédito a los bancos y tomar carteras hipotecarias o de emisiones bursátiles temporalmente (los bancos mantienen el riesgo de cobranza), a cambio de que se acelere el crédito a las pequeñas y medianas empresas, sea directo o mediante arrendamiento y factoraje, y también para aumentar el crédito hipotecario y automotriz, productos críticos para estimular la economía, pero note la contradicción.

En la búsqueda artificial de equilibrios macroeconómicos el recorte brutal al gasto ha sido una salida, y la recaudación tributaria se mantuvo flat sólo por el esfuerzo de fiscalización que ha realizado el SAT, recortan por un lado y jalan por el otro. Pero, ahora, no pagan a proveedores del gobierno y de pilón ¡hasta jinetean el IVA a los exportadores!

El pasado 24 de julio se dieron a conocer modificaciones fiscales y de comercio exterior, entre las que se encuentra la derogación de la regla 2.3.5. de la Resolución Miscelánea Fiscal para 2020, modificación que le impedirá a las empresas exportadoras obtener sus devoluciones de IVA en plazos de 10 a 20 días.

Ante ello, más de 40 cámaras y asociaciones agrupadas en la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin) solicitaron a la Secretaría de Hacienda, que en momentos donde la liquidez es vital, esta decisión sólo contribuye a ahorcarla.

La medida afecta a varias industrias exportadoras, quienes ahora tendrán que esperar hasta 40 días hábiles para obtener dichas devoluciones. Por ejemplo, la industria productora de vehículos pesados, no sólo tendrá que adaptarse a las nuevas reglas del T-MEC, sino que, además, tendrá que hacerlo después de una caída de 82.5% en las exportaciones durante el mes de abril, bajo modificaciones fiscales que poco abonan a la recuperación económica.

Hay que recordar que los vehículos pesados no son bienes de lujo, sino bienes productivos determinantes en la productividad de las empresas y parte fundamental para la atención de la pandemia de covid-19, ¿y mientras el Banxico promueve liquidez, el SAT la acorta? ¡Así de grave!