Salarios caen 1.7% en 10 años, de las bajas más profundas en economías emergentes: OIT
Arena Pública
Por: Redacción
Martes, 12 de Febrero de 2019


Los salarios impactan en los ingresos reales de las familias y favorecen al fortalecimiento del mercado interno vía un mejor consumo de los hogares.

¿Qué sucedió? La Organización Internacional del Trabajo (OIT) dio a conocer su reporte mundial de salarios 2018-2019, en el que muestra un comparativo entre 136 economías del mundo.

¿Qué hay que ver? En el comparativo mundial, México es de los países con mayor rezago salarial, en los últimos 10 años, ya que los salarios reales promedio en la economía cayeron 1.7% en el periodo de 2008 a 2017.

Esta baja es de las más profundas no sólo en las economías emergentes, también en la región de América Latina, tan sólo supera las pérdidas salariales en Jamaica, Trinidad y Tobago y Guatemala. 

Entre líneas: Para la OIT, las bajas salariales explican el debilitamiento del mercado interno y la dependencia a los ciclos de crecimiento del exterior.

Las cifras hablan: Para la OIT, el crecimiento de los salarios reales promedio en la región de América Latina es 0.9%.

Datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señalan que en diciembre de 2018 el salario promedio se ubicó en 354.35 pesos por jornada.

El salario promedio mensual actualmente 10 mil 630 pesos mensuales, nivel muy similar al que se tenía previo a la crisis financiera global en agosto de 2008.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) la pobreza laboral alcanzó el 39.3% al tercer trimestre de 2018; es decir, cuatro de cada 10 trabajadores en México sus ingresos por trabajo son insuficientes para cubrir una canasta alimentaria. 

En retrospectiva: La administración del Presidente Andrés Manual López Obrador, anunció incrementos al salario mínimo a 102.68 pesos para 2019 desde los 88.36 pesos de 2018, con el fin de compensar la pérdida de poder adquisitivo del salario de los últimos años.

Y ahora ¿qué sigue? El país enfrenta una etapa de desaceleración de la economía y la fortaleza del mercado interno es indispensable para generar mayor crecimiento.

Si bien los incrementos en el salario mínimo compensan una pérdida de poder adquisitivo, para elevar de manera constante el salario real promedio es indispensable un incremento en la productividad.